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El costo político de no explicar la nuclear

5 de octubre de 2026 por
Pro Nu-Clear, Nuclear Summit & Expo LATAM


Un programa nuclear puede estar en un cajón y, aun así, no existir. En América Latina eso no es una metáfora. Es el modo habitual de tratar la tecnología: se estudia, se opera lo que ya gira y se evita el anuncio. El costo no es técnico. Es político. Sin aceptación social, proponer un reactor nuevo expone al gobierno a una pelea que no controla. Callar sale más barato que explicar.

México lo acaba de dejar por escrito. El Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico 2025-2039, publicado por la Secretaría de Energía en octubre de 2025, no incorpora capacidad nuclear nueva. La administración actual en México ha dicho que no busca expandir la nuclear y prioriza renovables y gas. Laguna Verde sigue: la unidad 1 con licencia hasta 2050 y la 2 hasta 2055. Extender lo que ya opera no exige el mismo permiso social que anunciar un tercer reactor en Alto Lucero. El plan elige el silencio. No es un olvido de ingeniería.

El costo no es el mitin. Es el calendario

La oposición no tiene que ganar una elección para frenar un proyecto. Le basta con volverlo impresentable. En Veracruz, Madres Veracruzanas llevó la resistencia a Laguna Verde desde los años ochenta, al calor de Chernóbil. Décadas después, voces locales siguen pidiendo consulta y caminos del plan de emergencia antes de hablar de otra unidad. Un paper de la UNAM, presentado en la Sociedad Nuclear Mexicana, lo dice sin adorno: se ha visto que proyectos se cancelan por oposición pública, y cualquier aumento de capacidad tendría que pasar antes por la opinión.

Ese es el mecanismo. El político no calcula solo el megavatio. Calcula el titular, el amparo, la consulta y la foto frente a la planta. Si la cuenta no cierra, el estudio se archiva o se discute en voz baja. La discreción no es modestia institucional. Es gestión de riesgo electoral.

La OIEA trata ese riesgo como infraestructura, no como campaña. En la guía de 2025 sobre involucramiento de partes interesadas en programas nuevos, el diálogo es uno de los 19 temas del enfoque de hitos. Tiene que empezar cuando el país todavía considera la opción, no cuando ya hay concreto. El propósito declarado es construir confianza, mostrar rendición de cuentas, abrir la consulta temprano y decir beneficios y riesgos. Un folleto de “energía limpia” no sustituye eso.

Lo que dicen las encuestas, sin inflarlas

El clima global no es el de 2011. El índice PACE de Radiant Energy Group, con trabajo de campo de Savanta, viene midiendo apoyo y rechazo en decenas de países. En la edición difundida en 2025, 46 % apoyaba el uso de la nuclear y 23 % se oponía, en 31 países. En el informe de 2026, con México ya en la muestra, el apoyo global fue de 41.4 % y la oposición de 28.5 %: más partidarios que detractores en 23 de 34 países. Hay una brecha de género que importa para cualquier coalición: 48.1 % de los hombres a favor, 34.9 % de las mujeres.

Eso no autoriza a decir que América Latina ya concedió la licencia. El análisis del PACE publicado en el Brazilian Journal of Radiation Sciences concluye que, en Brasil, la oposición supera al apoyo, aunque los más jóvenes son el grupo más favorable y la confiabilidad, la salud y el clima pesan en el juicio. Una encuesta vieja de GlobeScan para la OIEA, de 2005, ya mostraba el contraste regional: 32 % de los mexicanos a favor de expandir, 14 % en Argentina. Son cifras de otra década. Sirven para recordar que el apoyo latinoamericano nunca fue el de Corea o China, no para citarlas como presente.

En Chile, un modelo aplicado a estudiantes universitarios encontró que, en fuentes controversiales —fósiles, hidro y nuclear—, la aceptación depende sobre todo del beneficio percibido, luego de la confianza en el regulador y, después, del riesgo. La nuclear no se “explica” con un dato de emisiones. Se sostiene si la gente cree que el organismo que licencia dice la verdad.

Radioprotección no es relaciones públicas

Ahí entra el oficio que suele quedar fuera del debate eléctrico. La Federación de Radioprotección de América Latina y el Caribe agrupa a 19 sociedades nacionales. Su estatuto, de 2022, pone por delante el uso seguro de las radiaciones, la cultura de seguridad y el intercambio técnico. No es una cámara de vendors. Es la red de quien mide dosis, licencia prácticas y tiene que responder cuando el rumor llega antes que el informe.

El 24 de septiembre de 2026, en la Ciudad de México, su presidente, Eduardo Medina Gironzini, confirmó la participación de la FRALC en el Nuclear Summit & Expo LATAM y dejó una conclusión que el propio foro publicó: sin aceptación social, el costo político sube y los gobiernos dudan en proponer planes o prefieren mantenerlos en reserva. La invitación que siguió no fue a un eslogan. Fue a estrategias de divulgación. Conviene tomarla al pie de la letra. La aceptación no se decreta en un stand. Se construye con quien ya habla de riesgo ocupacional, medicina y ambiente, no solo de megavatios.

El Salvador ofrece el contraste, no el modelo a copiar. En mayo de 2026 recibió la primera misión INIR de Centroamérica. El país dice en voz alta que estudia nuclear para cubrir una demanda que podría duplicarse a 2050, con una meta orientativa de 15 % hacia ese año, quizá con SMR. Anunciar la fase de consideración también es una decisión política. Exige el andamiaje que la OIEA pide antes del hormigón: marco, regulador y partes interesadas. Callar y anunciar mal salen caros de formas distintas.

Qué no resuelve un congreso

Un foro no fabrica licencia social. Puede, si se diseña con esa vara, dejar de tratar la comunicación como anexo. Tres reglas alcanzan.

La primera: no vender el reactor que el plan eléctrico no tiene. En México, hoy, el hecho es Laguna Verde operando y ningún nuevo reactor u central en el PLADESE. Hablar de un tercer reactor como si fuera política de Estado desgasta a quien después tiene que pedir confianza.

La segunda: separar beneficio real de promesa. Isótopos, técnica del insecto estéril, extensión de vida y salvaguardias se explican con expediente. Un SMR “que va a cambiar la región” no. El público distingue, mejor de lo que el sector admite, entre lo que ya factura y lo que es lámina.

La tercera: el regulador no puede ser invitado de relleno. Si la confianza pasa por quien licencia, una mesa sin autoridad —o con la autoridad usada de adorno— confirma el prejuicio de que la industria habla sola. Sentarla es un objetivo, no un hecho. Hasta que haya nombre y fecha, no se anuncia como acceso.

El costo político de la nuclear en LATAM no es un misterio de percepción. Es la factura de haber contado la tecnología por el accidente ajeno y por el megavatio que no llega, y de haber dejado la radioprotección en el congreso técnico. Sin licencia social, el gobierno no anuncia el plan. A veces ni lo escribe. El trabajo pendiente no es convencer a nadie en dos días. Es volver presentable una conversación que, por ahora, sale más barata en silencio.


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Fuentes

  1. World Nuclear Association. Nuclear Power in Mexico (actualización 2026). https://world-nuclear.org/information-library/country-profiles/countries-g-n/mexico
  2. Secretaría de Energía. Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico 2025-2039, Diario Oficial de la Federación, 17 de octubre de 2025. Resumen: https://www.lexology.com/library/detail.aspx?g=0437ac1f-6bb2-47c2-a75e-061cb908b040
  3. IAEA. Stakeholder Engagement in New Nuclear Power Programmes, NE Series NG-T-5.1 (2025). https://www.iaea.org/publications/15875/stakeholder-engagement-in-new-nuclear-power-programmes
  4. Radiant Energy Group / Savanta. Public Attitudes toward Clean Energy (PACE), ediciones 2025 y 2026. Cobertura: https://www.world-nuclear-news.org/articles/poll-finds-global-public-support-for-nuclear-remains-high
  5. Brazilian Journal of Radiation Sciences. An Analysis of Brazil’s Situation in the PACE Index in regard to Nuclear Energy (2024/2025). https://doi.org/10.15392/2319-0612.2024.2522
  6. GlobeScan para el OIEA, encuesta 2005, citada en Lydia Paredes, LAS-ANS 2016. https://las-ans.org.br/wp-content/uploads/2019/04/Lydia-Paredes-LAS-ANS2016_Brasil_Aceptacion.pdf
  7. Bronfman et al. Understanding social acceptance of electricity generation sources (caso Chile). https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0301421512002625
  8. UNAM / Sociedad Nuclear Mexicana. Aceptación pública de la energía nuclear en México, INIS-MX-3666 (2022). https://inis.iaea.org/records/cz67w-qka57
  9. FRALC. Estatuto y objetivos. https://fralc.org/
  10. Nuclear Summit & Expo LATAM. Encuentro con la FRALC: aceptación social, la clave para el despliegue nuclear en LATAM (25 de septiembre de 2026). https://www.nuclearsummitexpolat.org/en/blog/news-1/meeting-with-fralc-social-acceptance-the-key-to-nuclear-deployment-in-latin-america-and-the-caribbean-10
  11. IAEA. IAEA Reviews El Salvador’s Nuclear Power Infrastructure Development (19 de mayo de 2026). https://www.iaea.org/newscenter/pressreleases/iaea-reviews-el-salvadors-nuclear-power-infrastructure-development
  12. Redalyc. Energía nuclear, ¿qué está en juego? — caso Madres Veracruzanas. https://www.redalyc.org/journal/138/13869749006/

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